El lamentable choque de trenes, con consecuencias fatales, ocurrido ayer en Cusco gráfica que nuestro país ni va A TODA MAQUINA, por ser una locomotora sin maquinista de gobierno y lumpen político capaz de conducirla con éxito hacia la próxima estación; ni irá camino a ser POTENCIA MUNDIAL, al menos de la mano de quién lo ofrece, porque ya fracasó en el mismo ofrecimiento en la ciudad capital.
Basra de Slogans sin contenido real, ofrecimientos de campaña sin contenido del como y cuando, que resultan, como la historia tristemente nos recuerda, nuevas burlas o estafas al electorado.
Nuestro país necesita una clase dirigente; que, valga la redundancia, dirija su destino pensando en las inmensas mayorías olvidadas, carentes de los más elementales servicios básicos; y, no, simplemente en sus intereses económicos y de poder político y sus otros negocios.
O es que, A TODA MAQUINA es el mensaje cifrado para sus “socios” para que se apuren en seguir destrozando el país, en nombre de una Democracia inexistente?; porque más temprano que tarde los ciudadanos despertaremos y no solo los arrojaremos del poder que mal utilizan, sino los haremos pagar por el inmenso daño moral y económico que nos vienen causando desde hace décadas.
El pasar, apenas, un dígito del “favorito” en las recientes encuestas; y, el elevando porcentaje de indecisión a muy poco del proceso de abril 2026 gráfica perfectamente este hartazgo de la “clase dirigente” en nuestro país.
Inmediatamente después de estas “elecciones generales”, en lo que no hay mucho que escoger, no dudo, tendrá que empezar el despertar de la población (o gente como peyorativamente se nos llama) que ya se canso del mal ejercicio de la “representación” que, con nuestros votos, les damos cada cinco años.
Solo en nosotros será posible la real transformación y refundación de nuestro país; que, moralmente se sigue cayendo a pedazos.
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Escribe: Marco Silva



