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Trump recibe a María Corina Machado en la Casa Blanca en medio de tensiones por el futuro político de Venezuela

Donald Trump sostuvo una reunión privada con María Corina Machado en la Casa Blanca, en un contexto de presión internacional por la transición democrática y la liberación de presos políticos en Venezuela.
Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este jueves en la Casa Blanca a la líder opositora venezolana María Corina Machado, en un encuentro cargado de simbolismo político y marcado por la tensión en torno al futuro institucional de Venezuela. Aunque no fue la primera vez que Machado visitó el emblemático edificio —hace más de dos décadas fue invitada por George W. Bush—, sí representó su cita política más relevante y el primer cara a cara con el líder del movimiento MAGA.

La reunión se desarrolló de manera discreta, sin el protocolo reservado para jefes de Estado ni la presencia de la prensa, una práctica habitual de Trump con algunos de sus invitados más destacados. Desde la Casa Blanca se insistió en que se trató de un encuentro de cortesía, sin implicancias inmediatas en la política exterior estadounidense hacia Venezuela. Sin embargo, la versión ofrecida por Machado fue mucho más optimista.

La dirigente opositora entregó al mandatario una medalla del Premio Nobel como gesto simbólico “en reconocimiento de su compromiso único con nuestras libertades”, y aseguró que confía en el presidente estadounidense para impulsar un cambio político en su país. “Contamos con el presidente para la libertad de Venezuela”, afirmó, reiterando que existe un “presidente electo” y que continuará, junto a Edmundo González, trabajando por la restitución del Estado de derecho y la realización de elecciones libres.

Presión diplomática y lobby político

El encuentro se produjo en un contexto complejo para la oposición venezolana. El equipo de Machado buscó esta reunión como una oportunidad clave para convencer a la administración Trump de no legitimar al actual liderazgo chavista, especialmente a Delcy Rodríguez, y para reforzar la presión internacional a favor de la liberación de miles de presos políticos.

Tras reunirse también con senadores demócratas y republicanos en el Capitolio, Machado subrayó que la situación en Venezuela exige una respuesta firme. “Si queremos que los venezolanos regresen, debemos reconstruir las instituciones, respetar los derechos humanos y garantizar un nuevo proceso electoral auténtico”, señaló, insistiendo en que seguirá defendiendo el reconocimiento del liderazgo opositor como expresión de la voluntad popular.

No obstante, desde la Casa Blanca el tono fue mucho más prudente. La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, destacó que Trump valoró la reunión como un intercambio positivo con “una voz destacada y valiente del pueblo venezolano”, pero evitó comprometer a la administración con un calendario concreto de transición democrática. “El presidente está comprometido con una transición y espera que haya elecciones algún día, pero no podemos ofrecer fechas”, indicó.

Distancia política y señales contradictorias

La visita estuvo precedida de señales poco alentadoras para Machado. En una entrevista con Fox News a inicios de enero, reconoció que su último contacto con Trump había sido en octubre, coincidiendo con el anuncio del Nobel de la Paz. Aunque el mandatario republicano tuvo palabras amables hacia ella en ese momento, los vínculos políticos no se consolidaron.

Consciente de esa distancia, Machado llegó a Washington con una estrategia simbólica: entregar una medalla y una placa conmemorativa del Nobel, buscando estrechar la relación con un Trump que recientemente expresó que consideraba una “injusticia” no haber recibido él mismo ese galardón.

El contraste es evidente con el trato que el presidente estadounidense ha mostrado hacia Delcy Rodríguez desde la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro. Trump no ha escatimado elogios hacia la actual líder del régimen venezolano, afirmando públicamente que mantiene una “excelente relación” con ella y destacando su disposición al diálogo con Washington. “Es una mujer fantástica”, dijo hace apenas unos días, restando importancia a las críticas sobre la falta de una transición democrática.

Un escenario incierto para Venezuela

Este panorama deja a la oposición venezolana en una posición incómoda. Mientras Machado busca reforzar el respaldo internacional para un cambio político profundo, la administración estadounidense parece inclinarse por una estrategia pragmática, priorizando la estabilidad regional y los intereses energéticos sobre una presión frontal al régimen.

Aun así, la dirigente opositora insiste en que la reunión con Trump marca un paso importante. “Pueden estar seguros de que él está comprometido con la libertad de los presos políticos”, afirmó al concluir sus encuentros en el Capitolio.

La visita a la Casa Blanca no despeja las dudas sobre el rumbo que tomará Washington frente a Venezuela, pero sí confirma que el futuro político del país sigue siendo un tema central en la agenda internacional. Entre gestos simbólicos, declaraciones prudentes y señales contradictorias, la lucha por la democracia venezolana continúa desarrollándose también en los pasillos del poder en Estados Unidos.










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