Una segunda moción de censura contra el presidente de la República, José Jerí, fue presentada formalmente en el Congreso y ya fue admitida a trámite, intensificando la crisis política que rodea al actual mandatario encargado. La iniciativa fue impulsada por el congresista Elías Varas y se suma a una moción anterior promovida por Ruth Luque, aunque con un bloque distinto de parlamentarios firmantes.
Entre quienes respaldan esta nueva moción figuran los congresistas Roberto Sánchez y Jaime Quito, lo que evidencia que el cuestionamiento a Jerí no se limita a un solo sector político, sino que comienza a extenderse a diversas bancadas. El objetivo central de la censura es retirar a Jerí de la presidencia del Congreso, cargo que ocupa en paralelo al de presidente encargado de la República, función que asumió tras la vacancia de Dina Boluarte.
De prosperar la censura, José Jerí perdería automáticamente ambos cargos, ya que su permanencia en el Ejecutivo depende directamente de su condición de titular del Parlamento. Por ello, esta vía es considerada por varios sectores como un mecanismo más rápido y políticamente viable para removerlo del poder, en comparación con una eventual vacancia presidencial.
Obstáculo del receso parlamentario
Sin embargo, el avance de las mociones enfrenta un obstáculo clave: el receso parlamentario correspondiente a los meses de enero y febrero. Durante este periodo, el Congreso no sesiona de manera ordinaria y las mociones de censura no pueden ser debatidas en la Comisión Permanente.
Para que el proceso continúe, resulta indispensable la convocatoria de un pleno extraordinario, el cual puede activarse a través de tres mecanismos previstos en el reglamento del Congreso. El primero es una decisión del propio José Jerí, quien podría convocar al pleno; el segundo, una decisión del presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi; y el tercero, mediante la recolección de al menos 43 firmas de congresistas que soliciten formalmente la sesión.
Hasta el momento, Fernando Rospigliosi ha manifestado públicamente que no respalda una censura contra Jerí, lo que cierra una de las principales vías para acelerar el debate. Ante este escenario, los promotores de la moción se verían obligados a reunir las firmas necesarias para forzar la convocatoria de un pleno extraordinario.

Una vía más accesible que la vacancia
A diferencia de la vacancia presidencial, que exige un mínimo de 87 votos en el Pleno, la censura al presidente del Congreso requiere solo 66 votos, lo que la convierte en una alternativa numéricamente más alcanzable para los sectores opositores. Esta diferencia ha llevado a que varios parlamentarios consideren la censura como el camino más realista para lograr la salida de Jerí del poder en el corto plazo.
Mientras se define el futuro de las mociones de censura, se espera que José Jerí se presente ante la Comisión de Fiscalización, la cual ha convocado una sesión extraordinaria para abordar las investigaciones relacionadas con sus reuniones con empresarios chinos, encuentros que han generado polémica por presuntas omisiones en los registros oficiales y posibles vulneraciones a los protocolos del Estado.
Estas indagaciones han incrementado la presión política sobre el mandatario encargado y han servido como uno de los principales argumentos de los congresistas que impulsan su salida. En ese contexto, el desenlace de las mociones de censura dependerá no solo del número de firmas y votos que logren reunir sus promotores, sino también del impacto que tengan las investigaciones en la opinión pública y en las alianzas dentro del Parlamento.

