El caso del atropello de Lizeth Marzano, ocurrido la noche del 17 de febrero en la cuadra ocho de la avenida Camino Real, ha tomado un giro clave tras las recientes pericias realizadas al teléfono celular del principal acusado, Adrián Villar. Lo que inicialmente se investigaba como un accidente de tránsito ahora presenta indicios que fortalecen las sospechas de presunto homicidio culposo, omisión de socorro y fuga.
Según la reconstrucción fiscal, el siniestro ocurrió a las 11:23 p.m., cuando Marzano fue embestida por el vehículo conducido por Villar, quien abandonó el lugar sin auxiliar a la víctima. A partir de ese momento, las autoridades han centrado su análisis en las acciones y comunicaciones del imputado durante las horas posteriores al hecho.
Llamadas y mensajes tras el atropello
Las pericias digitales revelan que, poco después del accidente, Villar inició una serie de contactos telefónicos con su entorno más cercano. De acuerdo con el registro, a las 00:48 a. m. del 18 de febrero realizó una llamada de 22 minutos a su padre, Rubén Villar. Durante esa conversación, habría reconocido que tuvo un accidente, aunque afirmó no saber con exactitud qué o a quién había impactado.
Asimismo, sostuvo que no había ingerido alcohol ni drogas y que posiblemente se quedó dormido al volante. Este detalle forma parte de las hipótesis que la fiscalía evalúa para determinar el grado de responsabilidad penal.
Los mensajes intercambiados vía WhatsApp también evidencian una coordinación familiar en las horas siguientes. A las 04:58 a. m., Villar alertó a su padre sobre la existencia de cámaras de seguridad a lo largo del recorrido entre el lugar del atropello y su domicilio. La respuesta fue breve pero significativa: “Ya sé” y “Estamos pensando”.
Por su parte, su madre, Marcela Chirinos, envió un mensaje en el que señalaba: “Piensa cómo lo afrontamos en lugar de tratar de encubrir cosas, yo estaré acompañándote en todo”. Para los investigadores, estos intercambios son claves para reconstruir las decisiones adoptadas tras el incidente.
Contactos con influencer y posible asesoría legal
El análisis del teléfono también muestra comunicaciones con la influencer Francesca Montenegro, quien estaba registrada en el dispositivo como “Gorda”. En los mensajes, ella mencionó la posibilidad de conseguir asesoría legal a través de su familia, indicando: “Mi papi puede ser todo lo raro y extraño que puedo decir siempre. Pero buen abogado es”.
Incluso agregó que su madre podía recomendarle “peces gordos”, en aparente referencia a abogados de alto perfil. Estas conversaciones son consideradas por la fiscalía como indicios de una búsqueda temprana de defensa legal.
Imágenes de seguridad también han permitido reconstruir parte de los movimientos del acusado. A las 03:12 a. m., Villar fue captado reuniéndose con su padre, Marisel Linares y Juan Montenegro en el parque Alfonso Ugarte, ubicado en la zona de la calle Los Eucaliptos.
Minutos después, a las 03:41 a. m., ingresó al domicilio de la familia Montenegro. Posteriormente, entre las 05:52 a. m. y las 06:38 a. m., realizó varias llamadas a Linares.
Finalmente, a las 07:34 a. m., registros de transporte señalan que Villar se dirigió hacia la Clínica San Felipe. Su entonces abogado, Jefferson Moreno, declaró que el acusado se encontraba “en estado de shock” y que se evaluaba realizarle un dosaje etílico.
Sin embargo, el general Óscar Arriola precisó posteriormente que no existe evidencia de que dicho examen se haya practicado fuera de las instalaciones policiales.

