El Colegio de Abogados de Lima (CAL) se prepara para una decisiva jornada electoral este 14 de marzo, cuando los abogados habilitados deberán acudir nuevamente a las urnas para definir quién asumirá el decanato de la institución. En esta segunda vuelta se enfrentarán Delia Espinoza y Humberto Abanto, dos figuras con trayectorias distintas en el ámbito jurídico.
Sin embargo, el proceso electoral no llega en un clima de normalidad. Desde su inicio, las elecciones del CAL han estado rodeadas de controversias, cuestionamientos administrativos y tensiones internas que han puesto en evidencia una de las crisis institucionales más complejas que ha atravesado el gremio en los últimos años.
Un proceso electoral marcado por críticas
El proceso para elegir al sucesor del actual decano Raúl Canelo ha estado acompañado por una serie de observaciones dirigidas principalmente al Comité Electoral. Diversos sectores dentro del gremio cuestionaron la decisión de establecer dos fechas para el proceso electoral, lo cual —según los críticos— generaba un incremento innecesario en los costos organizativos.
A estas críticas se sumaron problemas técnicos y logísticos. Durante la primera vuelta, varios agremiados denunciaron dificultades en el sistema de pagos, desorganización en algunos locales de votación y demoras en la entrega de resultados oficiales.
La situación se agravó cuando el comité también fue cuestionado por la tardanza en la proclamación del representante del CAL ante el Pleno del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), un cargo clave para la representación institucional del gremio ante el organismo electoral.

Pedido de remoción del Comité Electoral
Ante estos problemas, la Junta de Vigilancia del CAL solicitó formalmente al decano Raúl Canelo convocar a una Sesión Extraordinaria con el objetivo de evaluar la posible remoción del Comité Electoral.
La solicitud generó una fuerte reacción por parte de los integrantes del comité, conformado por Tania Paliza, Delia Muñoz y Carlos Pérez, quienes emitieron un comunicado anunciando la suspensión temporal del proceso electoral y la reprogramación de algunas actividades.
Esta decisión tuvo consecuencias directas en el calendario institucional, ya que retrasó tanto la proclamación del representante ante el Jurado Nacional de Elecciones como la continuidad del proceso para elegir al nuevo decano.
Cambio de postura en la Junta de Vigilancia
No obstante, durante la misma Sesión Extraordinaria se produjo un giro inesperado. El representante de la Junta de Vigilancia, Dennis Noé Icochea Florián, decidió desestimar el pedido de remoción que previamente había impulsado.
Esta decisión evitó que se realizara una votación para separar al Comité Electoral, lo que permitió que sus miembros permanecieran en sus cargos y que el proceso electoral continuara su curso.
La determinación generó nuevas tensiones dentro de la institución. Desde el Comité Electoral se interpretó la situación como una injerencia en su autonomía, postura que fue expresada públicamente por una de sus integrantes.
Por su parte, el decano Raúl Canelo rechazó dichas afirmaciones y negó que existiera interferencia en las funciones del comité.
“El Comité Electoral tiene autonomía para llevar el proceso electoral, pero es una autonomía funcional, en materia electoral interna. No puede ser una autonomía absoluta, sobre todo en temas económicos”, señaló Canelo en declaraciones a medios.
Proclamación ante el JNE y continuidad del proceso
Tras estos episodios, el Comité Electoral retomó su agenda oficial el viernes 6 de marzo, cuando finalmente se realizó la proclamación del abogado Gunther Gonzales como nuevo representante del Colegio de Abogados de Lima ante el Jurado Nacional de Elecciones.
Asimismo, se designó al abogado Willy Ramírez como accesitario para dicho cargo.
Con esta proclamación, el comité buscó restablecer la normalidad institucional y avanzar hacia la etapa final del proceso electoral.
Una elección clave para el futuro del CAL
La segunda vuelta programada para el 14 de marzo será determinante para definir quién asumirá la conducción del Colegio de Abogados de Lima en los próximos años.
Más allá de la disputa entre Delia Espinoza y Humberto Abanto, lo que está en juego es el rumbo institucional de una organización que históricamente ha sido considerada la “conciencia jurídica” del país.

