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María Corina Machado denuncia colapso democrático en Venezuela y alerta sobre apoyo internacional a Maduro

María Corina Machado recibió el Nobel de la Paz 2025 en ausencia y denunció la destrucción institucional de Venezuela, el colapso económico y la represión bajo Nicolás Maduro.
María Corina Machado

La entrega del Premio Nobel de la Paz 2025 a la líder opositora venezolana María Corina Machado, representada en la ceremonia por su hija Ana Corina Sosa Machado en Oslo, se convirtió no solo en un homenaje simbólico, sino también en una radiografía histórica sobre la democracia venezolana y el proceso de deterioro institucional en el que se encuentra sumida desde hace más de dos décadas. Su discurso, leído íntegramente por su hija, configuró un relato de identidad colectiva, memoria histórica, crisis política y resistencia social.

Machado inició su intervención situándose como una voz entre millones de venezolanos que, según afirmó, llevan décadas luchando por la libertad y por el rescate de la institucionalidad democrática. “He venido a contarles una historia, la historia de un pueblo y su larga marcha hacia la libertad”, expresó, marcando el tono de su discurso: un alegato no solo político, sino moral sobre el derecho a existir en democracia.

Identidad nacional y legado republicano

La líder opositora dedicó una parte significativa de su discurso a la reconstrucción de la identidad venezolana, recordando su carácter mestizo y abierto a la migración. Rememoró que el país nació de la fusión de raíces indígenas, africanas y europeas, consolidadas bajo el espíritu republicano de 1811, año en que Venezuela se convirtió en la primera nación hispanoamericana en otorgar constitucionalmente libertades fundamentales como ciudadanía, derechos individuales y separación de poderes.

Esa Venezuela —señaló— no solo creció en riqueza petrolera, sino también en capital intelectual y cultural. “Erradicamos enfermedades, fundamos universidades y enviamos jóvenes al exterior con la convicción de que regresarían a transformar el país”, recordó. Al mismo tiempo, destacó el rol humanitario de la nación que, durante el siglo XX, recibió millones de migrantes provenientes de dictaduras europeas, guerras civiles latinoamericanas y conflictos en Oriente Medio.

Deterioro democrático y colapso institucional

En uno de los pasajes más directos, Machado ubicó el inicio de la crisis en la llegada al poder de Hugo Chávez, a quien aludió como “cabecilla de un golpe militar”. Según su relato, desde 1999 Venezuela comenzó un proceso sistemático de demolición institucional. La dirigente denunció que el régimen —primero de Chávez y luego de Nicolás Maduro.

  • Violó la Constitución,
  • Subordinó a las Fuerzas Armadas a intereses políticos
  • Purgó a jueces independientes
  • Censuró medios,
  • Manipuló elecciones
  • Persiguió cualquier forma de disidencia cívica.


Los indicadores ofrecidos por Machado fueron contundentes: una caída económica superior al 80%, pobreza por encima del 86% y más de 9 millones de venezolanos migrantes. “No son cifras, son heridas abiertas”, recalcó.

Represión, tortura y apoyo internacional a Maduro

Su discurso coincidió con las afirmaciones del presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, quien en un mensaje inusualmente categórico señaló que Maduro no actúa solo. Según Frydnes, el régimen venezolano es sostenido por redes autocráticas y grupos aliados —Cuba, Rusia, Irán, China y Hezbollah— que suministran armas, tecnología de vigilancia y soporte económico al aparato de control.

“Los regímenes autoritarios aprenden unos de otros. Comparten sistemas de propaganda y mecanismos de represión”, sostuvo Frydnes, quien calificó a Venezuela como un Estado “brutal y autoritario” que atraviesa una crisis humanitaria sin precedentes. El Comité Noruego documentó además casos de tortura sistemática y detenciones, incluyendo la de más de 200 menores tras las elecciones de 2024.

Machado relató que, pese al asedio, la oposición no se extinguió. “Decidimos, contra todo pronóstico, realizar una elección primaria, un acto de rebelión improbable”, afirmó. Para la líder opositora, la migración masiva no fracturó al país, sino que tejió una nueva red de solidaridad transnacional.

La ceremonia en Oslo terminó por consolidar el reconocimiento mundial no solo de Machado, sino del proceso de resistencia cívica venezolano. Su ausencia física —lectura delegada, voz prestada, presencia simbólica— reforzó la idea de que el objetivo central no era la premiación, sino el mensaje.


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