El abogado penalista César Nakazaki, quien asumió recientemente la defensa legal de Adrián Villar, afirmó públicamente que su patrocinado es responsable del atropello que causó la muerte de la deportista Lizeth Marzano y que deberá afrontar la sanción que establezca el sistema judicial.
Durante su participación en el podcast “Siempre a las 8” difundido por El Comercio, el letrado sostuvo que Villar ha reconocido su responsabilidad penal, lo que motivó su decisión de asumir el caso.
Defensa basada en aceptación de culpa
Nakazaki explicó que uno de los factores clave para aceptar la defensa fue la postura adoptada por el propio acusado y su familia, quienes —según indicó— han reconocido los hechos y se preparan para afrontar las consecuencias legales.
“Él sabe que se le va a imponer una pena y lo que está haciendo es una defensa para preparar que se le ponga la pena que corresponde”, afirmó el abogado.
Asimismo, envió un mensaje directo a los familiares de la víctima, asegurando que el proceso judicial culminará con una sentencia conforme a ley.
“Yo le garantizo a la familia Marzano que cuando se lea la sentencia condenatoria, que sin duda alguna se le tiene que imponer, será la que dice la ley”, sostuvo.
El penalista reiteró que la culpabilidad del joven es un punto que no está en discusión dentro de la estrategia legal.
“Es culpable y se le tiene que aplicar la pena que corresponde. Como Adrián lo ha aceptado, su familia lo ha aceptado, yo he asumido la defensa”, enfatizó.
El papel del miedo tras el accidente
El abogado también abordó uno de los aspectos más cuestionados del caso: la omisión de auxilio y la fuga tras el atropello ocurrido el pasado 17 de febrero.
Nakazaki señaló que, aunque el deber moral y legal del conductor era detenerse y ayudar a la víctima, Villar actuó impulsado por el miedo.
“Lo ideal era que ese joven hubiera parado y auxiliado a la víctima, era su deber moral y ético, pero el miedo influyó en su reacción”, explicó.
El penalista describió este comportamiento como una reacción emocional extrema, señalando que cada persona responde de manera distinta ante situaciones de crisis.
“Hay personas que pese al miedo se quedan y ayudan, y hay otras que ante el miedo huyen”, comentó.
Argumento sobre estado de salud y trastorno emocional
Otro elemento que la defensa ha puesto sobre la mesa es el estado de salud del acusado antes y después del accidente. Según Nakazaki, Villar presentaba antecedentes médicos que explicarían tanto el accidente como su reacción posterior.
El abogado afirmó que el joven tenía “una historia neurológica” y atravesaba un cuadro de enfermedad en los días previos al atropello.
“Venía de varios días con fiebre y problemas de salud. Incluso su hermana menor también estaba enferma. Era un joven que llevaba varios días mal”, indicó.
Tras el accidente, Villar acudió a la Clínica San Felipe, donde recibió atención médica, diagnóstico y tratamiento.
Según la defensa, el acusado sufrió un trastorno emocional producto del miedo, lo que afectó su capacidad de reacción.
“Lo que tuvo fue un trastorno que afecta las emociones, no la conciencia”, precisó el letrado.

