Luego de varios años de proceso judicial, Pedro Huertas decidió dar su versión pública sobre el caso en el que fue injustamente acusado como presunto autor de abuso sexual, hecho por el cual, finalmente fue absuelto.
En entrevista con nuestro medio, Huertas afirmó que su silencio se debió al respeto por el proceso judicial de carácter reservado y al resguardo de su familia, principalmente de sus padres y sus dos hijos en común con la denunciante.
-¿Espero largo tiempo para sus descargos públicos de un caso que ahora tiene cobertura? ¿Por qué guardó silencio?
“No quise responder antes para evitar el agravio a mis hijos quienes también resultaron junto a mi madre, afectados por estas muy desagradables e infundadas falsas acusaciones, hechas, además, públicas recientemente. Hoy hablo porque es necesario desmentir tanta difamación. La justicia en base a muchas pruebas objetivas presentadas por mi defensa, así como a las múltiples versiones inverosímiles y contradictorias de la contraparte; pericias psicológicas y psiquiátricas del mismo Ministerio Público y pericias de parte con asidero científico, determinaron que no cometí los delitos de los que se me acusó.”, indicó.
La sentencia de absolución

Según la sentencia, el tribunal concluyó que la cámara Gesell no permitió establecer la existencia de delito alguno y que el relato de la denunciante presentaba inconsistencias relevantes para sustentar condena. Asimismo, las pericias médicas y psicológicas practicadas no evidenciaron daños físicos ni signos mentales compatibles con agresión sexual y menos aún, atribuibles a Huertas.
El fallo subraya que también se valoraron testimonios del entorno familiar y social, los cuales aportaron elementos que contradijeron la versión de los hechos de la contraparte. Al respecto Huertas nos contó que “El propio tribunal señaló que hubo inconsistencias, que recalco, fueron constantes a lo largo del proceso judicial, tanto en los testimonios de la supuesta agraviada como de su madre y la nana, llegando al punto, de emitir distintas versiones en un mismo juicio, esta justa sentencia limpia mi nombre y confirma que no ejecuté los terribles delitos que me imputaban”, aseguró.
El proceso y sus efectos
Huertas relató que el prolongado proceso judicial, que en primera ocasión se quebró por una huelga del Poder Judicial, luego en marzo del 2020 por el COVID-19 y última vez por su ausencia por la llamada del hospital Rebagliati ante la agonía de su padre, todo esto debidamente documentado; causó daño profundo e irreversible a su vida personal, familiar y laboral.
–Se dijo que usted faltó por otro motivo y que era irresponsable. Hoy, sabemos que fue por la muerte de su padre. ¿Qué sintió?
“Han sido años muy duros, marcados porque mi exesposa me difamó en mi centro laboral y en cuanto lugar me conocían, ahora en medios de comunicación y redes sociales. Estas falsas acusaciones afectaron también un aspecto muy sensible para mí, que es el ejercicio pleno de mi paternidad y con ello, la imagen que tenían mis hijos de mí, de quienes espero, evoquen sus reales recuerdos, en donde encontrarán las respuestas correctas. Después de tanta farsa, con guiones sin objetividad, y tan cambiantes como ilógicos, producto de una narrativa de hechos que no ocurrieron nunca, la justicia me dio la razón”, manifestó.
El caso, que ha sido expuesto de forma mediática por la parte acusadora, concluyó en agosto de 2025 con la decisión absolutoria y aunque se encuentre por medio un recurso de la contraparte, se espera el mismo resultado, indica la defensa del Sr. Huertas.

La resolución enfatiza que, conforme al principio de presunción de inocencia, no se puede condenar sin certeza plena sobre la responsabilidad penal, y en este caso “no existieron elementos objetivos que demuestren el abuso denunciado”, explicó el doctor Miguel Pérez Arroyo abogado del señor Pedro Huertas.
Huertas sostuvo que el proceso fue “extremadamente largo y desgastante”, pese a lo que la contraparte insinuó sobre posibles influencias de su familia, negó de manera tajante haber contado con algún tipo de protección, influencia o poder político. Mencionó que, “a pesar de la innegable instauración del enfoque de género en las instituciones que deben impartir justicia de manera constitucionalmente ecuánime, confié en que la verdad sería reconocida, sin importar cuántos juicios e instancias tuviese que enfrentar. Por otra parte, las insinuaciones de las denunciantes no tienen lugar dado que, mi padre falleció en agosto del 2024, esto fue 1 año antes de la sentencia absolutoria. Estuvo postrado en cama desde noviembre de 2021 con la enfermedad ELA (enfermedad neurodegenerativa) que le impedía movilizarse y comunicarse. No solo eso, sino que él dejó de trabajar en el sector Estatal en noviembre del año 2000, es decir, hace casi de 25 años. Es obvio que la denunciante al mencionar su nombre solo busca de manera infame, mediatizar el caso.”
Asimismo, Pedro Huertas trae a colación que, tal como figura en el expediente, la contraparte sí trató de influir en el resultado de la sentencia desde el inicio al buscar ejercer presión sobre los Magistrados, involucrando al excongresista Javier Diez Canseco, las ONG´s feministas Flora Tristán y Manuela Ramos (que le brindó varias abogadas) y a la Defensoría del Pueblo, siendo éstos, ajenos al proceso, según se lee en el expediente.
–¿Usted influyó en el proceso? Es lo que se dice debido a un pasado ligado al poder
“Si hubiese tenido la supuesta influencia, el proceso no habría durado tantos años, en los que además, desde el primer momento hice frente a la falsa acusación en lugar de huir como lo hacen los culpables. Estamos hablando de casi 13 años de investigaciones conmigo en libertad y más de 1 año de injusta prisión preventiva a la que fui sometido y aún así, la Fiscalía ni la parte Civil, a pesar de que esta última sembró pruebas que los peritajes arrojaron su falsedad e impidió que una de mis testigos declarará; ni aún así, hago énfasis en ello, pudieron sustentar las múltiples mentiras expresadas en todos estos años”, sostuvo.
Huertas ha sido señalado en los medios como “el hijo del ex asesor de Vladimiro Montesinos”, referencia que, según afirmó, contribuyó a crear una percepción errónea de su caso. “Para la denunciante y su entorno, esa etiqueta pesa más que los hechos, pero el expediente, las pruebas actuadas y la sentencia demuestran otra realidad”, expresó.



