El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este último martes por la noche un acuerdo con las autoridades interinas de Venezuela para la entrega de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano a Estados Unidos, en medio de una crisis política y energética en el país caribeño.
Según Trump, el crudo será vendido en el mercado a precio de mercado y los ingresos generados serán controlados por su administración, con la promesa de que se destinen a proyectos que beneficien tanto a la población venezolana como a los ciudadanos estadounidenses.
El mandatario también detalló que ha ordenado al secretario de Energía, Chris Wright, poner en marcha inmediatamente el plan para el traslado del petróleo, que será transportado en buques de almacenamiento y descargado directamente en puertos de Estados Unidos.

Entrega de Petróleo de Venezuela a Estados Unidos tras caída de Nicolás Maduro
Este anuncio ocurre en un contexto extraordinario: la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro durante una operación militar liderada por fuerzas estadounidenses a principios de la semana, lo que ha profundizado la incertidumbre política en Caracas y provocado críticas internacionales.
La medida podría representar un volumen de hasta 2 000 millones de dólares en ingresos petroleros, según estimaciones basadas en los precios actuales del crudo, aunque los detalles sobre cómo se emplearán esos fondos y bajo qué plazos se realizará la entrega aún no han sido completamente aclarados por la Casa Blanca.
Analistas señalan que esta decisión tiene implicaciones geopolíticas significativas, pues podría reconfigurar el flujo de exportaciones petroleras venezolanas, tradicionalmente destinadas a Asia, especialmente a China —su principal comprador en los últimos años—, y evitar recortes adicionales en la producción de la estatal PDVSA debido al embargo estadounidense vigente desde diciembre pasado.
La reacción de los mercados no se hizo esperar: tras el anuncio, los precios del petróleo registraron una caída, reflejando la expectativa de un mayor suministro global de crudo.
El acuerdo también plantea preguntas sobre la soberanía energética de Venezuela, la legitimidad del gobierno interino actual y la posible reducción de sanciones petroleras estadounidenses como parte de este pacto, un giro notable respecto a las políticas implementadas en los últimos años.
El anuncio de Trump sobre la entrega de petróleo venezolano a Estados Unidos podría marcar un punto de inflexión en la relación bilateral, con consecuencias económicas y geopolíticas que están empezando a visualizarse en los mercados y la diplomacia global.

